Arrorró mi niño: Dormilones en el transporte público

Nos encontramos de nuevo, profundizando en esos aspectos de la vida cotidiana de los japoneses que tanto nos llaman la atención. Sin embargo, en este caso tengo que reconocer que me sentí plenamente identificado con el contenido del artículo, ya que las experiencias en el transporte público tienen esa posibilidad de tener su reflejo en las distintas sociedades. Todos nosotros, en menor o mayor medida usamos este tipo de vehículos. Si vivís en una gran ciudad, seguramente has tenido la posibilidad de viajar en subte, metro, tren o colectivo. Vayamos entonces a conocer esta particular situación.

Cualquiera que haya tomado el transporte publico ha tenido un encontronazo con estas personas a las que llamaremos  de ahora en adelante, los “hombro durmientes”, quienes se sientan a tu lado en el tren, autobús o avión y eligen a tu hombro como la próxima parada hacia la Tierra de los Sueños. Una especie que está en aumento y con la excusa de un sueño fugaz incomodan a más de un pasajero.

Algunas personas hacen frente a esta amenaza ocupando el asiento vecino con sus bolsas o equipaje. Sin embargo, de esta manera podríamos quedar como verdaderos egoístas frente al resto de los pasajeros. Ustedes y yo sabemos muy bien lo incomodo que es que todo el pasaje nos esté mirando con ojos inquisitivos, intentando penetrar nuestra consciencia con rayos-X. La gente es chusma por naturaleza, y los ámbitos públicos no hacen más que magnificar esa experiencia. No nos queda otra que dejar el puesto vacante. Existe la posibilidad de que un muchacho balanceándose como las agujas del reloj ocupe ese asiento, para luego, con los parpados casi cerrados se levante tambaleándose como un borracho durante un terremoto.

Japón, que tiene uno de los sistemas de transporte público más utilizados en el mundo, sabe una o dos cosas acerca de esta gente que tiene como costumbre descansar en hombros ajenos. A continuación, les ofrezco una recopilación de estrategias fundadas en la experiencia de distintos viajeros que en algún momento de su rutina han sido victimas de estos perezosos crónicos.

MOVERS

Los “movers” son defensivos por naturaleza y capaces de sacrificar su propio espacio con tal de evitar la pesada carga de un “duerme hombros”. La táctica básica consiste en ir retirando levemente el brazo comprometido, acompañando todo eso con el movimiento corporal necesario. La idea es permitir que la otra persona siga durmiendo, pero sin avergonzarlo frente al resto de los viajantes.

Algunos llegan a preparar coartadas en caso de que sean descubiertos en pleno proceso, y si el dormilón los mira de mala manera, ellos solo dicen: Solo estaba buscando algo en mi bolso, justificando así el sugestivo movimiento.

PUSHERS

Estos pasajeros adoptan una postura más agresiva, que les permite mantener su propio espacio, pero requiere una actitud más cercana sobre aquel que pretende usarlos como almohadas. Los “empujadores” comparten su técnica universal, que comienza empujando al invasor con el hombro comprometido. Si este movimiento no es suficiente, y el dormilón pretende ganar más posiciones sobre su cuerpo, el “empujador” comienza a presionar el abdomen del dormilón con su codo. En esto, el humor de los pasajeros es fundamental, ya que en un mal día todo puede desembocar en una discusión bastante álgida.

PULLERS

Esto estrategas de la evasión son similares a los movers, excepto en un punto clave: intentan despertar al dormilón ocasional. En lugar de moverse lentamente despegándose de la otra persona, ellos los empujan hacia el otro lado, causando que se despierten de un sopetón.

La intensidad del movimiento es una cuestión de estricto gusto personal. Algunos simplemente empujan de manera suave, para evitar que del susto la otra persona se haga en sus pantalones. Otros, sin embargo, apelan directamente al “pooping effect” dejando de lado las consecuencias de su conducta. Un “puller” experto comparte con nosotros su técnica: Yo espero el momento justo, el del bamboleo. Cuando se apoya de manera mas notoria, hago lo mismo sobre el. En ese momento se despierta y se da cuenta de lo que estaba haciendo

SPEAKERS

Algunas personas apelan al dialogo para lidiar con estos ocupantes ilegales. A veces, se limitan a toser para despertar a estos bellos durmientes del transporte público. En otros casos, un simple “disculpe”, es suficiente para hacer el trabajo.

Un pasajero perteneciente a esta clase, nos sugiere una idea: “Cuando el dormilón se acomodó, simplemente susurramos a su oído. ¿Estás cansadito? Eso es suficiente para espantarlos y ponerlos en evidencia.” Imagino que cualquiera se horrorizaría si un extraño te habla al oído de esa manera tan sugestiva.

RUNNERS

Los “corredores” adhieren al axioma de que cuando las cosas se ponen duras, es momento para que los duros entren en acción. Si ellos no se dan cuenta de lo que están haciendo, simplemente me muevo hacia otro asiento afirma un estratega. No les importa las consecuencias, ya que al sentirse invadidos en su espacio, optan por las tácticas extremas. El resultado siempre es el mismo.

Frente a todo esto, surge un gran dilema. ¿Qué sucede si la persona es realmente atractiva? Muchos afirman que es una buena excusa para comenzar un coqueteo inconsciente, aunque siempre se corre el riesgo de ingresar a una zona un tanto complicada, algo a lo que ya nos referimos en nuestro informe anterior.

¿Tenés alguna anécdota en relación con estos particulares personajes?  ¿Alguna técnica desestabilizadora para compartir con toda la comunidad de Xiahpop? La próxima vez que viajes, prestá atención a estos detalles y te darás cuenta que estos zombies come hombros son más populares de lo que creemos. Y vos ¿Sos un bello durmiente del transporte publico?

Via: Rocket News




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