Calidad: Un concepto que Asia mejoro

La calidad no es un tema nuevo ya que desde los tiempos de los jefes tribales, reyes y faraones han existido los argumentos y parámetros sobre calidad. El Código de Hammurabi (1752 a. C.), declaraba: “Si un albañil construye una casa para un hombre, y su trabajo no es fuerte y la casa se derrumba matando a su dueño, el albañil será condenado a muerte”. Los inspectores fenicios, cortaban la mano a quien hacía un producto defectuoso, aceptaban o rechazaban los productos y ponían en vigor las especificaciones gubernamentales. Los mayas también usaron este método. La mayoría de las civilizaciones antiguas daban gran importancia a la equidad en los negocios y cómo resolver las quejas, aún cuando esto implicara condenar al responsable a la muerte, la tortura o la mutilación.

Claro que hoy (en teoría) somos civilizados y las cosas han ido cambiando. Pero lo que se mantiene igual, es que como seres humanos, buscamos las tres 3 “B”: Bueno, Bonito y Barato.

Todos los días trabajamos con el concepto de calidad: La calidad del servicio, la calidad de los productos, ciertas marcas son nuestras preferidas por su calidad, investigamos que país produce vinos, zapatos, electrónica, café, en fin cada cosa, si viene de cierta empresa, ciudad, país, sin duda debe tener calidad.

La libre competencia en el mercado, que nos permite abrir el negocio (legal y cumpliendo los requerimientos de cada país) que nos parezca, mejora este aspecto. De ahí que quienes ofrecen un servicio se ven obligados a ofrecernos lo mejor y al mejor precio que la competencia. Aunque con ciertas cosas, el precio no importa, pues la calidad que manejan es incomparable (algunas marcas de autos por ejemplo).

 

Pero es un país asiático el que llevo este término más allá a pesar de eventos que afectaron la historia de la humanidad, sin duda alguna, una de la grandes cunas de los estándares de calidad es Japón.

Cuando termino la Segunda Guerra Mundial, Japón debía reconstruirse y las fuerzas estadounidenses que estaban en ocupación ahí decidieron ayudarlos para reconstruir su economía, pero EUA no lo hacía porque son muy buenos, fue más bien para evitar que los japoneses recuperaran su capacidad bélica. Como dirían en México, plan con maña.

Con inteligencia, Japón se fue por un rumbo diferente a solo producir en masa, más bien se decidió reorientar los esfuerzos a la capacitación de una nueva generación de administradores japoneses. Esto se consiguió gracias al programa realizado por la organización llamada Unión de Científicos e Ingenieros del Japón. Entre los temas de capacitación se incluyó el control estadístico de la calidad. Para ello contaron con el apoyo de un profesor de la Universidad de Columbia, W. Edwards Deming.

Deming fue invitado a hablar ante los principales hombres de negocios del Japón, quienes estaban interesados en la reconstrucción de su país al término de la Segunda Guerra Mundial, e intentando entrar en los mercado extranjeros y cambiando la reputación del Japón de producir artículos de calidad inferior. Deming los convenció de que la calidad japonesa podría convertirse en la mejor del mundo al instituirse los métodos que él proponía.

Los industriales japoneses aprendieron las enseñanzas de Deming y la calidad japonesa, la productividad y su posición competitiva se mejoraron y reforzaron, para ser lo que son hoy en día. Es por ello que cada año se otorga en el Japón los muy deseados Premios Deming al individuo que muestre logros excelentes en teoría o en la aplicación del control de la calidad por estadísticas, o aquella persona que contribuya notablemente a la difusión de las técnicas del control de calidad por estadísticas, así como a su aplicación. Las compañías japonesas que han obtenido dichos premios incluyen Nissan, Toyota, Hitachi y Nipon Steel. En 1989, la Florida Power and Light Company fue la primera compañía extranjera en ganar el premio Deming.

Las verdaderas diferencias entre los sistemas empresariales japoneses y occidentales se analizan mejor clasificándolos en cuatro rubros:

*El concepto de corporación es fundamentalmente diferente en Japón:

Antes de la segunda guerra mundial Japón copiaba sus sistemas corporativos de los accidentales. Luego de la guerra prácticamente no existía nada con lo que se pudiese iniciar una corporación; algunos ingenieros (capacitados para crear tanques, aviones y barcos) se unieron a un puñado de gerentes de las compañías capitalistas (Zaibatsu) anteriores a la guerra para dar inicio a pequeñas fabricas que producían artículos de primera necesidad. Estas empresas tomaban a trabajadores capacitados, pero carecían de dinero para pagar sus salarios y, por ello, la mayor parte se les pagaba con alimentos; algo que en esos días era más importante. En cierta forma esas compañías embrionarias parecían más comunidades que corporaciones. Solo bajo esta perspectiva histórica se puede comprender que el punto importante radica en que el “Sistema Japonés”, con su empleo de por vida, sus promociones por antigüedad y sus sindicatos complacientes, es consecuencia de crecimiento comunitario de post-guerra, y no de alguna estrategia. Hoy en día esto ha tomado sus cambios, pero sin duda contribuyo a que Japón se convirtiera en potencia mundial.

*Para el empresario japonés organización significa gente:

El concepto de organización esta copiado del ejército, los japoneses copiaron este concepto de las corporaciones occidentales pero adaptado a su estilo comunal. Comúnmente en occidente si una persona resulta un estupendo ejecutante y el puesto le resulta chico abandonara la compañía o será promovido a un puesto más alto; de esta forma una compañía nunca llega a estar integrada por gerentes que excedan las calificaciones requeridas (conocido como principio de Peter). El elemento clave parece ser que cada corporación debe manejarse en una forma democrática y humana, como una organización “de, por y para” personas. Los factores claves de una organización japonesa vienen a ser la trayectoria profesional en la que cada recién llegado comienza por donde está la acción y muy pocas veces donde su capacidad mental parece predestinarlo. Es decir, su capacidad debe exceder lo requerido por el puesto.

 

*En Japón el gobierno actúa como entrenador no como capitán:

Japón debe importar materias primas, agregarles valor y exportarlas, con los cuales obtiene la ganancia necesaria para poder comprar la comida en el exterior y no morirse de hambre; esta tesis es la esencia vital de la naturaleza obsesiva por el trabajo de los japoneses. Una población de 100 millones de habitantes dedicada auténticamente al trabajo representa una victoria monumental para el sistema educativo de cualquier país, aun cuando no se trata de una política oficialmente establecida, el gobierno está dedicado a crear un país con un sistema de valores unificados.

El sistema educativo hace hincapié en la armonía del grupo, evita el surgimiento de héroes y super trabajadores; a los niños más dotados se les enseña a utilizar su inteligencia para suavizar las relaciones interpersonales y para ayudar a sus compañeros de más lento aprendizaje, precisamente el tipo de talento que se requiere de un destacado ejecutivo corporativo japonés hoy en día. Por el contrario la educación occidental se basa más en el individualismo. Este perspicaz papel de entrenador desempeñado por el gobierno ha sido evidente desde un principio, por medio del aliento a las inversiones, al respaldo de programas de investigación y desarrollo vitales, y estimulando a las industrias.

*La idea central de una estrategia es cambiar el campo de batalla:

Japón logro cambiar el campo de batalla de la guerra, pasando del campo al comercial, manejando con estrategias, muy a como se harían en occidente la tecnología, los conceptos de comercialización y los fondos de capital, por ejemplo:

  • Utilizar tecnología con alto grado de innovación para ahorrar recursos y competir con éxito en el mercado internacional.
  • Manejar de manera cautelosa la mercadotecnia.
  • El financiamiento de las corporaciones provino de la fobia del gobierno japonés a los capitales extranjeros.
  • Los japoneses siempre tienden a buscar nuevos campos de batalla en los cuales competir no luchando de frente a frente con los gigantes occidentales.

 

Para los nipones, en la gestión de la calidad no existen normas absolutas. El mercado cambia, las necesidades de los clientes cambian; y el por tanto, los trabajadores deben cambiar también. El mercado exige mayor calidad constantemente y los profesionales están obligados a renovarse. Y Nihon sabe cómo hacerlo.

Es extraño ¿no?, se supone esto esta etiquetado como psicología y filosofía oriental, pero estos son temas que se analizarían en una clase de Administración, entonces ¿por qué esta aquí?, esa repuesta es sencilla. En todo el universo hay un proceso constante de nacimiento, crecimiento, desarrollo y transformación. Tomando como cierta la Ley Natural, debemos mantener un proceso de constante innovación para asegurar nuestra sobrevivencia; estos son los Elementos de la Filosofía Administrativa de Konosuke Matsushita.

Así es, filosofía, la filosofía de calidad surgió en tierras orientales a raíz de la terminación de la 2da Guerra Mundial. Japón logró mejorar, gracias a sus ideologías, sus procesos productivos, elevó el nivel de vida de sus empleados y ha logrado mantenerse como líderes en tecnología mundial. La implementación de la filosofía de calidad se ha ido expandiendo en todo el mundo pero ha quedado de manifiesto que la calidad, es toda una manera de pensar…una forma de vivir. En Japón existe un grupo de personas que han hecho de la calidad una forma de vivir.

Son muchas las técnicas que pensaba describir, como el método Kaizen, el método Ishikawa, pero para ser honesta, esto temas son bastante amplios y jamás terminaría de dar una introducción. El punto aquí es el hecho de que Japón, como un fénix, renació de las cenizas, todo gracias a su forma de ver los negocios. El dinero era importante, claro que sí, lo sigue siendo, pero antes que ganar rápido, prefieren dar pasos firmes encaminados al éxito.

Hoy en día las crisis económicas son mundiales, Japón no es la excepción, además de los millones de dólares que les ha costado levantar al país depuse del tsunami y la crisis nuclear que los azoto. Y aun así siguen adelante.

 

Nuevamente los tomo como ejemplo, un país mucho más pequeño que México y son potencia mundial, en economía, en educación, en deportes.

Si piensas iniciar una empresa, un negocio pequeño, un empleo, recuerda que, hacerlo bien es la primera parte y hacerlo con amor es lo que sigue. El dinero es importante, sería una tonta si dijera lo contrario, pero es más importante estar a gusto con uno mismo y con el trabajo realizado. Esto no es exclusivo para los negocios, o bueno, mejor dicho, si lo es, después de todo, que mejor empresa que la de vivir la vida plenamente >.<

Para cerrar esta entrada, hay un proverbio japonés que aun no logro aplicar todo el tiempo, pero lo intento.

 

“No digas: es imposible. Di: no lo he hecho todavía.”

 


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