Japón: ¿Es necesaria una baja en la edad de imputabilidad de los menores?

Criminalidad Juvenil en JapónEl reciente asesinato de un jovencito de 13 años en Kawasaki revivió en la sociedad nipona el debate sobre el tratamiento que la ley penal le da a los jóvenes criminales. Este último caso desató una verdadera cacería humana, pues los datos del joven de 18 años sindicado como el principal responsable del crimen se hicieron públicos en Internet, revelando su identidad, fotografía e incluso la dirección de su casa familiar. Mientras tanto el país se divide en torno a esta problemática. El acceso irrestricto de los menores a imágenes violentas los ha convertido en impredecibles y peligrosos, afirman algunos. ¿Acaso la implementación de penas más duras es la solución? ¿Cuál es el verdadero concepto de justicia que debe instaurarse para contener a la familia de las victimas y de los responsables?

La Ley de Minoridad fue promulgada en 1948, en el marco de una reforma integral de la legislación de posguerra. La normativa estaba orientada al desarrollo de los menores, focalizándose en la educación y no en el castigo. Tanto en el ámbito penal como en el civil, se establece que la mayoría de edad se alcanza a los 20 años, aunque en la actualidad es un paradigma que se encuentra en crisis. De hecho está en tratamiento un proyecto para que los jóvenes puedan ejercer su derecho de voto a partir de los 18 años, reforma que de concretarse seria un importante paso para reducir la edad en otros ámbitos normativos. Por más de medio siglo la ley encargada de regular la situación de los menores frente a la ley penal ha permanecido sin modificaciones relevantes.

Desde el año 1997, cuando un joven de 14 años asesinó a dos niños e hirió gravemente a otros tres en Kobe, la discusión se instaló nuevamente en el seno de la sociedad, traduciéndose esa inquietud en varios intentos por modificar la ley. En el año 2000 la ley fue modificada, habilitando el enjuiciamiento de los jóvenes que alcanzasen los 14 años, cambiando la edad limite de 16 años que se consideraba hasta ese momento. En 2007 se realizó una nueva modificación de la normativa, reduciendo la edad de 14 a 12 años de los jóvenes capaces de ser enviados a establecimientos penitenciarios, luego de que un asesinato en una escuela preparatoria conmoviera a todo el país. El año pasado se revisó nuevamente la legislación y se incrementó de 15 a 20 años la pena para aquellos menores que cometieran un crimen grave, aplicándose la misma a partir de los 18 años.

Criminalidad juvenil en Japón

Ruriko Take, representante de un grupo de familias victimas de la violencia juvenil, se mostró conforme con las últimas reformas, señalando que las mismas son cada vez más precisas. “Nosotros no estamos demandando penas mas duras. Nosotros buscamos que el castigo sea el adecuado para el crimen que se ha cometido”. En casos como estos tomar una postura requiere de un análisis preciso de cada uno de los argumentos esgrimidos por las partes, pues a cada uno de ellos los asiste en parte la razón. En los últimos años sucesivas reformas en la Ley de Menores ha mejorado la situación de las victimas y sus familias. En 2008 la ley fue modificada para permitir a las victimas o sus familias asistir a las audiencias de juicio, introduciendo también un sistema para agilizar las declaraciones y mantenerlos informados sobre cada uno de los pasos del proceso judicial, incluyendo el testimonio de los acusados y sus padres, quienes en muchos casos actúan como representantes legales.

Esta situación se replica en todos los países del mundo, no estando ninguno exento de la problemática de la criminalidad juvenil, especialmente cuando la misma se vincula a crímenes sangrientos que sumen a la sociedad toda en el pleno desconcierto. Las soluciones se multiplican, pero muchas de ellas demuestran ser poco efectivas para equilibrar de manera equitativa la situación de los responsables penales y los derechos de las víctimas y sus familias.

Fuente: JapanTimes.co.jp (Masami Ito)/ hiroshi@xiahpop.com




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