Monte Fuji: El nuevo Patrimonio Mundial de la Unesco

¿Cuál es la primera imagen que te viene a la cabeza cuando piensas en Japón? Seguramente son muchas las respuestas en ese sentido, pero estoy seguro que muchos de nosotros coincidimos en una en particular: el inmenso cono nevado del Monte Fuji, ese mágico volcán que evoca la conexión entre el Cielo y la Tierra.

El pasado sábado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, inscribió al Monte Fuji, uno de los símbolos mas característicos de Japón, en la lista del Patrimonio Mundial, haciendo énfasis en lo que este monumento natural significa para la cultura japonesa.

Este anuncio se dio en el marco de la 37 sesión anual del Comité del Patrimonio Mundial, celebrada en Phnom Penh, donde se señaló a modo de introducción: “El Fujisan (monte Fuji), cono volcánico solitario, a menudo coronado por la nieve, se eleva sobre los pueblos, el mar y los lagos bordeados de árboles, inspiró a los artistas y poetas y es desde hace siglos un lugar de peregrinaje”. No solo se puso el foco en este sentido sino que también se tuvo en cuenta “el respeto y el temor que inspira la forma majestuosa del monte Fuji y la actividad volcánica intermitente dieron nacimiento a prácticas religiosas que asocian el sintoísmo y el budismo“.

Mt. Fuji - Lago

En el documento en el que se dan los fundamentos de esta elección se especifican todos los lugares que quedan bajo protección, a saber: “[…] la cumbre de la montaña y, repartidos por las laderas hasta la base, siete santuarios, albergues que reciben peregrinos y un grupo de “fenómenos naturales reverenciados(manantiales, saltos de agua, un pinar y árboles moldeados en la lava).” La vigilancia a cargo de las autoridades japonesas  se extiende a lo largo y ancho de unas 70.000 hectáreas.

Valor artístico y cultural

Sin dudas han sido cientos de artistas los que inmortalizaron la belleza de este gigante dormido en infinidad de obras. En ocasión de esta especial distinción, el gobernador de la prefectura de Shizuoka, Heita Kawakatsu, manifestó: “Es una de las cosas más bellas creadas en la Tierra“. Quizá las imágenes más conocidas de Fuji San sean las creadas por el pintor Hokusai, quien a través de 36 vistas mostró todo el esplendor de ese paisaje.

Tal como podemos leer en la nota de La Nación, otros pintores celebres fueron influenciados por el “ukiyo-e” (arte de estampa grabado sobre madera), donde Hokusai y Hiroshige fueron verdadero precursores. Van Gogh, Degas, Monet o Gauguin se suman a la lista de artistas que de alguna manera u otra se nutrieron del sutil encanto de esta practica japonesa.

Mt. Fuji - Hokusai

Sin embargo es iluso pensar que solo los artistas están calificados para admirar su belleza. De hecho, durante los dos meses de verano en los que se autoriza el montañismo, el Monte recibe entre 250.000 a 300.000 personas, un número que nos da la magnitud de lo que este lugar representa.

El Monte Fuji, que se eleva a 3776 metros y se ubica a unos 100 km al suroeste de Tokio, se convierte con esta designación en el 17 sitio de Japón inscrito por la Unesco. Junto a el poemos encontrar los monumentos históricos de la antigua Kioto, el memorial de paz de Hiroshima o el celebre santuario sintoísta de Itsukushima, con su característico pórtico rojo.

Mt. Fuji - Hokusai II

La belleza de este singular monte no deja de cautivarnos cada vez que lo vemos. Hemos conocido hace unas semanas las sombras que se extienden cerca de sus laderas, con bosques suicidas o parques temáticos abandonados, pero no podemos dudar de que es un entorno mágico y que nos transporta inmediatamente al Japón de tiempos inmemoriales. La protección de estos lugares, si es que trasciende la mera acción declarativa, se convierte en una medida tendiente a perpetuar por siglos esos tesoros que la Naturaleza nos regala y que a veces olvidamos en el frenesí de lo cotidiano.

Fuente: LaNacion.com.ar / hiroshi@xiahpop.com




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