Murakami: Baila, baila, baila

Francamente todavía no sé muy bien el motivo, pero Haruki Murakami todavía no había tenido un lugar en Xiahpop, siendo quizás el autor contemporáneo más conocido de todo Asia e insignia literaria de Japón. Claro está que se trata de un autor de best-sellers, pero en este caso nos ocuparemos de una de sus obras colaterales, no tan conocidas, pero muy valorable. Como excusa de una nueva edición en español los invito a conocer un poco más sobre este escritor.

En “Baila, baila, baila”( ダンス・ダンス・ダンス) nos encontramos con una novela que sigue las desventuras de un protagonista cuyo nombre desconocemos, aunque sabemos que trabaja como escritor freelance. En cierto momento es obligado a volver al Hotel Dolphin, un establecimiento de poca monta donde alguna vez pasó una noche con una mujer a la que amó, pero de la que ni siquiera supo el nombre real. Desde ese momento no tuvo más noticias de ella, y el hotel que supo ser su nido de amor, se ha convertido con sus nuevos dueños, en uno de estilo occidental, frio e impersonal.

Federico Kukso, quien comentó el lanzamiento de esta novela en la Revista Ñ nos ayuda con el perfil de este escritor japonés: En junio del año pasado, minutos después de ser acribillado por los flashes de las cámaras al recibir el XXIII Premio Internacional Cataluña en Barcelona, el escritor japonés más occidental del mundo tomó aire y reveló un secreto: Haruki Murakami estaba cansado. Como para no estarlo. Al igual que un mago saca conejos de su galera, el fenómeno literario global, el maratonista que escribe, el hombre-puente entre Oriente y Occidente y, por qué no, uno de los autores actuales más encumbrados del planeta hacía no mucho había exorcizado de su interior un combo de historias alucinógenas y una galería de personajes excéntricos –el romance entre un profesor de matemáticas y una asesina, un profeta con poderes, una secta y unos seres parecidos a los Pitufos llamados “Little people”)– que cruzan universos y componen aquella saga ambiciosa, cargada de suspenso y obsesión –y de 1.151 páginas en su versión en español– que fue 1Q84 . “Estoy exhausto y me vacié por dentro”, reveló este escritor pop de 63 años, admirador de Carl Jung y Manuel Puig por igual y fanático confeso de series como Lost y Los Soprano , las sinfonías clásicas, los Beatles y Radiohead.

Volvamos a nuestra historia. El protagonista comienza a experimentar sueños en los que aparecen la mujer del pasado y El Hombre Oveja – un sujeto vestido con una vieja piel e oveja que habla todo el tiempo con un tono monotono- e intentan ayudarlo a resolver dos misterios. El primero de ellos, de carácter metafísico, lo ayudará a sobrevivir. El segundo de ellos es el asesinato e una prostituta en el cual un viejo amigo de la preparatoria, devenido en actor de cine, es el principal sospechoso. En el camino, nuestro protagonista se cruzara con una clarividente de 13 años y sus atormentados padres, un poeta de un solo brazo y una simpática recepcionista.

Esta novela que toma su titulo de la canción “Dance, dance, dance” de The Beach Boys ( o acaso pensaban que era la de Bandana) fue publicada originalmente en Japón en 1988, después de su exitosa novela Tokio Blues –el equivalente de “El cazador oculto” para los adolescentes japoneses y de la que se realizó una película nunca estrenada en los cines argentinos sobre la que hablaré en algún momento–, fue su remedio contra la enfermedad de la fama que invadió el cuerpo de este lector apasionado y amante del jazz que un día, a los 29 años, se puso a contar historias.

Kukso profundiza sobre la esencia de la novela. Como todos los libros de Murakami en los que despliega su realismo mágico a la japonesa –un tipo de literatura introspectiva y de una prosa hipnótica movida por el fluir de los pensamientos del protagonista–, Baila…, en realidad, son muchos libros: un libro de cocina oriental, una guía de turismo (Tokio, Sapporo, Hawai), un libro sobre música (Talking Heads, The Rolling Stones), un libro sobre otros libros ( El proceso de Kafka, Ubik de Philip K. Dick).

Mezcla entre novela de una calma tensa y de una serenidad asfixiante y un thriller introspectivo en cámara lenta donde la acción no sólo transcurre afuera sino dentro del protagonista, esta historia pequeña pero profunda para leer a las 4 de la madrugada condensa el estilo de un Murakami auténtico: su escritura de intenso poder metafórico, las palabras que se acumulan y condensan como los copos de nieve en un glaciar, el eco no tan lejano de Thomas Pynchon, Lewis Carroll, Raymond Chandler, su interrogación por la realidad (“¿Dónde termina lo real y dónde empieza lo imaginado? ¿Dónde acaba la verdad y dónde empieza la interpretación?”, se cuestiona uno de los personajes).

Tal como sabemos, tenemos que aprovechar todos los lanzamientos en español, y en este caso tenemos la oportunidad con la nueva edición que ha visto la luz con la Editorial Tusquets que de seguro encontraras en la librería más cercana. Si hay algo bueno en leer un escritor popular es eso; la posibilidad de conseguir gran parte de su obra. Para terminar, comparto con ustedes una cita que aparece al final de la reseña que tomamos como guía y a la que sin dudas suscribo. Murakami nos dice: Tenemos habitaciones en nuestro interior. Hay cuartos olvidados. De vez en cuando nos aventuramos por un pasaje que nos lleva a esas habitaciones. Y encontramos en ellas objetos que sabemos que nos pertenecen, aunque sea la primera vez que los veamos

Via: Federico KuksoRevista Ñ




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