Nomikai: Cuando el sake se confunde con el trabajo (I)

Ha pasado un tiempo desde nuestra última nota relacionada con el mundo laboral de Japón. Claro que no nos enfocamos en aburridas variantes económicas, sino que ponemos la letra ahí donde las particularidades salen a la luz. En este caso, venimos con una extraña combinación que goza de mucha popularidad en la Isla: alcohol + trabajo.

En Japón, como en otros tantos países, los maridos están acostumbrados a confiar la administración del salario en sus esposas, quienes suelen ser las ecónomas de cualquier hogar promedio. En base a este sistema, cada macho alfa recibe un presupuesto extraído de ese salario para hacer frente a sus gastos corrientes y cotidianos, tales como el consumo del celular, los almuerzos y un evento que tendrá un rol fundamental en este articulo: las nomikai (飲み会)

Las nomikai generalmente ocurren después de que la jornada laboral concluye. Frente a la propuesta de un sujeto o un grupo de ellos (en su mayoría salarymen), los compañeros de trabajo se reúnen a beber unas copas. Este tipo de encuentros suelen tener lugar en los denominados izakaya, donde a lo largo de una gran mesa se reúnen los ocasionales bebedores. Seguro han visto esta escena replicada en infinidad de películas, doramas y animes.

Nomikai - Portada

De acuerdo a una entrevista realizada por Shinsei Bank, el oficinista promedio recibe algo así como 39.600 yenes mensuales (US$398). Teniendo en cuenta que el costo promedio de cada una de estas “drinking party” es de 2.869 yen ($28.75) y un frugal almuerzo cuesta alrededor de 510 yenes ($5.13) por día, muchos de ellos deciden pasar por alto este tipo de reuniones. El problema es que ellos ignoran que este intento por ahorrar algo de dinero puede significar un perjuicio futuro para su carrera.

Los encuentros para beber con los compañeros son un desperdicio de dinero, por eso, más allá e que me inviten, no suelo ir. Si rechazas un par de veces, tus colegas ya ni se molestaran en llamarte.” “Las Abenomics (denominación coloquial del conjunto de medidas económicas implementadas por el Primer Ministro Shinzo Abe) no me modifican nada. Estoy atascado, el negocio no va para atrás ni para adelante” “Nada va a mejorar mi situación, ya que pese a que aumenten mi salario, los gastos van a seguir siendo los mismos.” Estos comentarios no son nada optimistas, pero reflejan la opinión de algunos hombres que transitando la mitad de su tercera década se encuentran con un horizonte brumoso.

Ciertamente, con este acotado flujo de dinero disponible, es un poco complicado hacerse un huequito para asistir a una cita de bebidas con nuestros superiores. Por ese motivo, muchos empleados sostienen que seria agradable que la importancia de la nomi-comunicación (ese vinculo fluido, desbocado y algo desvergonzado que logra el alcohol entre compañeros de trabajo) se convirtiera en una practica del pasado.

Nomikai KittySin embargo, el panorama parece ser diferente. La consultora de negocios Shinsuke Suzuki afirma que la nomi-comunicación sigue ocupando un rol importante en las relaciones laborales y no duda en afirmar que “aquellos empleados que son esquivos con estas reuniones, difícilmente puedan lograr un ascenso” . Sigue relatando: “Hasta ahora he trabajado como consultora en mas de 100 empresas, y me doy cuenta que los trabajadores todavía no logran comprender el verdadero valor de este tipo de encuentros. Es esencial que los empleados se demuestren proactivos, incluso después que la jornada laboral ha terminado. De esa manera, las posibilidades de progresar en el empleo son mas certeras.

Hacer el esfuerzo para asistir a estas reuniones es a menudo una manera simple de demostrar el compromiso en los vínculos laborales.Al final del día, las impresiones lo son todo cuando nos movemos en el ámbito de las relaciones laborales. De hecho, si tu no tienes ningún talento o alguna especialidad técnica que te destaque y te vuelva realmente imprescindible, es posible que pases a ser un empleado mas. Por eso si tu quieres estar mas cómodo, las reuniones de bebidas suelen ser el espacio ideal para construir una red de vínculos y relaciones que afiancen tu posición dentro de la empresa.

La gente suele pensar “el hecho de que yo sepa organizar una fiesta no debería influir en mi trabajo. Mi nivel tiene que ser evaluado por lo que yo hago en mi jornada laboral.” Pero no es tan así. La capacidad para organizar un evento después del trabajo es analizado por tus superiores como una muestra e habilidad social que puede ser positivamente traducida en el ámbito laboral.

¿Y si el dinero no alcanza? Shinsuke Suzuki nos dice que la óptica desde la que tenemos que ver esto, es la de la inversión. Ese dinero que gastamos en una bebida para nuestro jefe en un futuro puede convertirse en un ascenso o una mejora en las condiciones de trabajo. Por supuesto que no tenemos la certeza, pero a veces es preciso asumir riesgos. En definitiva, tampoco está tan mal.

Ahora sabemos un poco más cual es la importancia de las nomikai. En un próximo artículo desarrollaré las particulares características de esta singular práctica que sin dudas es la antecesora del occidentalizado “after office”, muy popular en las grandes metrópolis. Los japoneses no se cansan de exportar modos poco ortodoxos de superar el hastio de la rutina, y acá estamos nosotros para darlos a conocer.

Via: Rocket News




A %d blogueros les gusta esto: