[Review] “Tokyo Tribe” de Sono Sion

La capital de Japón cuenta en la actualidad con más de 13 millones de habitantes en su centro urbano, aunque se estima que el área metropolitana que la rodea reúne más de 36 millones de almas, convirtiéndola en la aglomeración urbana más grande del mundo. Cada uno de sus 23 barrios trae consigo características que en muchos casos los diferencian radicalmente de sus vecinos, pues cruzando determinadas zonas entramos en un mundo completamente diferente, burlando cualquier similitud que la situación geográfica quiera imponer.

Inspirado en el manga de Santa Inoue, el realizador nipón Sono Sion se puso al frente de “Tokyo Tribe”( トーキョ.トライブ), un live action que apenas pasados unos minutos se separa de esa categoría y se convierte en un film con entidad propia. Como si estuviésemos en un videoclip que nunca termina, MC Show (Shota Sometani) nos da la bienvenida y como un trovador urbano y al ritmo del rap comienza a darnos algunas pautas de lo que veremos. No tardamos mucho en caer en la cuenta de que estamos frente a película tan violenta y vertiginosa como podía sugerir la filmografía anterior de Sion. En “Tokyo Tribe” no hay respiro posible, una vez que entramos en las callejuelas mas oscuras de los suburbios de Tokio solo resta sobrevivir o perecer en el intento.

El conflicto entre Mera (Ryohei Suzuki), líder de los Bukuro Wu-Ronz y Kai (Young Dais), líder de los Musashino Saru, se convierte en el factor desencadenante de una guerra entre bandas que pondrá en jaque el orden de toda la ciudad. Conoceremos entonces a las diferentes “tribus” que gobiernan cada barrio, todas con una imagen bien definida y una concepción de la vida pandillera que trataran de imponer a toda costa, aunque siempre respetando ciertos códigos propios del hampa. La prostitución, el comercio de drogas y la corrupción son denominadores comunes y alimentan ese delicado equilibrio del que solo son participes los miembros de las bandas y afines, pues ni la policía tiene la posibilidad de intervenir sin salir perdiendo.

En cierto punto de la película confluyen dos posiciones respecto al futuro de las tribus en la ciudad. La primera de ellas, la más radical y promovida por el sanguinario Mera, se funda en una batalla sin cuartel para exterminar a todo opositor y así apropiarse de todo el circuito ilegal. La otra, representada en los líderes de Musashino Saru, pretende pacificar los barrios, promoviendo una convivencia armónica entre las diferentes tribus, independientemente de la actividad ilícita que cada una de ellas desarrolla. Ambas posturas convergerán hacia el final de “Tokyo Tribe”, desencadenando un encuentro tan crudo y violento como atractivo y bizarro.

Kai & Mera - Tokyo Tribe

La música es un protagonista ineludible, pues de hecho “Tokyo Tribe” está concebida como un musical de rap, ya que la mayor parte de los diálogos están hechos bajo la concepción del beat vertiginoso. Cada palabra es un cuchillo afilado que busca herir la integridad del miembro de la otra tribu. Lo visual va en perfecta sintonía con esta concepción del film, aunque por momentos la explosión de colores y luces resulta abrumadora. El espectador encontrará en este nuevo film de Sono Sion una rapsodia de humor negro y hip-hop que no defraudará a los más puristas cultores del director nipón.

Por Hiroshi (Xiahpop)




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