Saint Young Men: Compinches divinos

Todas las profecías fueron en vano. Así de categórico seré desde la primera línea. Años y años de textos escritos y palabras pronunciadas por labios sagrados han sido solo una excusa. Dos jóvenes han decidido bajar a la Tierra para poner las cosas en orden; oportunidad en la que se dan cuenta que tal como reza la canción de Dënver “todos los mitos eran ciertos”.

Saint Young Men, el manga ideado e ilustrado por Hikaru Nakamura, tiene como protagonistas a dos singulares personajes. El mismísimo Hijo de Dios, Jesús, y la figura máxima del budismo, Gautama Buda, han decidido pasar unas vacaciones en la Tierra y con esa finalidad se mudan a un departamento en Tokyo, radicado en la zona de Tachikawa. La vida mortal de estas dos figuras fundamentales en la religiosidad de la humanidad harán la delicia de los lectores y espectadores.

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Y hablo de espectadores porque hace unos días se estrenó en las salas de Japón, la versión en pantalla grande de este manga que ya había tenido una pequeña adaptación en anime hace un tiempo, acompañando la publicación en la revista Morning 2 (Kodansha) que ya lleva varias ediciones desde el año 2007, año de la aparición del primer tomo. Lejos de ser una experiencia sacrílega, Saint Young Men pone el foco en la vida cotidiana de estos dos hombres santos, intentando sortear distintas situaciones (en su mayoría cómicas) y disfrutando de las cosas más simples que ofrece la experiencia mundana.

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Jesus
(Mirai Moriyama) es mostrado como un joven de buen humor, generoso y despreocupado. De hecho, irrita constantemente a Buda por la relación de cercanía que tiene con sus discípulos, incluso con Judas, el traidor. Este personaje es sobreprotegido por sus pares religiosos y como detalle singular es necesario destacar su afición a los doramas, los cuales comenta en el blog que tiene para el caso.

Por otro lado, Buda (Gen Hoshino) es quien ocupa el lugar de lo racional, la calma y la amabilidad. En muchas ocasiones acude en ayuda de Jesús, que por su inocencia suele involucrarse en constantes inconvenientes propios de la vida cotidiana. Pasa muchas de sus noches en lugares dedicados al manga y su máximo ídolo es el padre de la ilustración moderna en Japón, el enorme Ozamu Tesuka.

El hecho de ver a Jesús y Buda en situaciones en las que nos vemos involucrados todos los jóvenes, sin duda es el plato fuerte de esta historia. Usan la ropa que está a la moda, van a los lugares donde nosotros nos juntamos y comen lo mismo con lo que nosotros llenamos nuestros almuerzos y cenas. Es inevitable no caer en la risa fácil luego de leer un par de páginas o mirar unos minutos del anime, pues todo lo que hagan resultará anecdótico o curioso. La relación de amistad entre los dos protagonistas también será una de las excusas predilectas por los guionistas para poner en juego la divinidad y el carácter sagrado de su conducta. En este lado del mundo se vería una propuesta de este estilo como una jugada realmente arriesgada, pero la falta de prejuicios existentes en esta materia en ese país de Oriente hace posible el suceso de esta historia.

Confieso que solo había visto algunas imágenes del manga, pero no comprendía muy bien de que se trataba. Ahora que estoy un poco más inmerso en la historia y frente al estreno de la película, me parece una propuesta sumamente interesante y divertida. Nada hay en ella de iconoclasta, pues al mostrar a estas divinidades en el curso de una vida común y corriente no hace mas que potenciar el mensaje que se intenta transmitir y dosificar todo con inteligentes cuotas de humor y diversión. Sin dudas se convierte en una de las películas recomendadas del mes. Ya sabrán ustedes procurársela por sus propios medios; les aseguro que en este caso estarán libres de pecado.

Fuente: Wikipedia. hiroshi@xiahpop.com



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