Sentate: Tips Para Conseguir el Asiento Soñado

No, no es la raíz imperativa del inexistente verbo “sentaru” la que encabeza el titulo. Tampoco es esta la primera vez que hablamos sobre las alternativas que nos ofrece el transporte público en nuestra vida cotidiana. Creerán ustedes que en Xiahpop tenemos una fijación casi obscena con estos “no lugares” por los que transitamos todos los días. Ni siquiera será esta la primera oportunidad en la que conoceremos como es la relación de los japoneses con estos particulares medios de transporte. Aprovechando la sabiduría acumulada en décadas de viajes en populosos trenes, autobuses o subterráneos, conoceremos algunos tips esenciales para conseguir el tan preciado asiento; ese pequeñísimo lugar en el mundo que nos asegura relativa comodidad durante nuestro viaje. Optimizar la relación tiempo/espacio será esencial para calmar la ansiedad de nuestras posaderas viajeras.

Tomar el tren durante un día de semana y en una hora pico suele ser una pequeña pesadilla en cualquier ciudad del mundo, pero Tokio y Osaka se caracterizan por ser especialmente intensas en este sentido. Todos hemos visto fotos y videos de esos rudos hombres con guantes blancos empujando a la gente para que encajen dentro de cada vagón, casi como sardinas enlatadas. Ya dentro del transporte conocemos lo más parecido al Infierno en la Tierra: cientos de personas sudorosas peleando por un centímetro cubico de aire para respirar. No importa cuan poco viajés; siempre tendrás una oportunidad para vivir una experiencia extrema de este tipo. Como dije anteriormente, años y años de esa rutina los ha convertido en verdaderos expertos a la hora de procurarse un lugar en medio de todo ese caos. Vamos a conocer algunas de sus técnicas más efectivas.

Ubicación, Ubicación, Ubicación: Si te quedás parado al lado de las puertas, te estás perdiendo una oportunidad única para sentarse comenta una ciudadana avivada respecto al asunto. Tenés que ubicarte en una posición estratégica, justo delante de la fila de personas sentadas. Frente a frente. Tiene sentido. Por supuesto no hay ninguna garantía de que la persona que está frente a vos vaya a ponerse de pie antes de que vos llegues a tu parada, pero cuando comenzas a ver los típicos movimientos de partida (vista al celular, cartera, bolso, etc), debes considerar que tu compañero ya está listo para abandonar ese lugar. Claro que si junto a vos hay una tierna abuelita o una dama en condiciones de inferioridad, deberás apelar a tu caballerosidad o complicidad de género y dejar que tome ese asiento tan preciado. Claro que sí, memorizar esta regla es fundamental: no hay estrategias perfectas. Los modales suelen estar antes que la comodidad.

Observadores de pasamanos: Si un pasajero comienza repentinamente a pispear los pasamanos sobre él, tenés que saber que las posibilidades de que se levante son muy altas nos explica un pasajero habitual. Especialmente en medios de transporte muy populosos, los pasamanos y manecillas de agarre son esenciales para evitar golpes frente a frenadas repentinas o pasajeros incomodos. El equilibrio en medio del viaje es todo un arte, más allá de que dominarlo sea cuestión de algunos días. ¿Quién no se ha pegado tremendo sacudón frente a un imprevisto?

Por ese motivo aquellas personas que están prestas a levantarse privilegian la seguridad y comienza a buscar ese pasamanos que le asegure una transición segura hacia la salida. Otra regla de oro: estar atento a la sutileza de los detalles nos asegurará buenos resultados.

Conocé a tu enemigo: Debes ser consciente de la gente con la que viajas y a que grupo pertenecen señala otro internauta avido en viajes tumultuosos. Poniendo a la gente en categorías pasajeras como oficinistas, trabajadores, estudiantes o turistas, podrás elaborar una compleja relación entre tiempo de viaje, destino, etc.

Todos nos hemos topado con compañeros de viaje que también pugnan por ese preciado asiento. Los niños de la escuela suelen ser inocentes criaturas, que por debajo del metro sesenta combaten en silencio, pergeñando una estrategia para conseguir su pequeño trono. Los oficinistas son otra clase muy particular, ya que su combinación de sobriedad con la avidez por la rutina los convierte en férreos rivales; quizás los más difíciles a vencer. Lo ideal es tratar de evitar los horarios en los que estas dos clases coinciden, pero eso es todo un reto.

El uniforme lo dice todo: Estamos llegando a un punto en el que ya te has convertido en un verdadero agente de inteligencia. Es momento de afinar nuestra memoria visual. Teniendo un mapa mental de las paradas principales donde los escolares descienden agilizará nuestro sentido de la oportunidad y nos permitirá ubicarnos en posiciones privilegiadas.

¿El secreto? Conocer las paradas principales y relacionarlas con los uniformes de los estudiantes de preparatoria. Generalmente en esos puntos claves los medios de transporte se vacían y tenemos a nuestra disposición el momento ideal para sentarnos. Es ahora o nunca; un error de calculo podría condenarte a morir de pie, tal como lo hacen los arboles. ¿Exageración? Por supuesto, nos encanta exagerar.

Conocé tu puerta: Este quizás sea un consejo aplicable exclusivamente al subterráneo (metro) y al tren. Generalmente en el frenesí de la rutina entramos por la puerta más cercana a nuestra posición. Si tenés un poco de tiempo es momento de elegir aquellas puertas que están ligeramente mas alejadas de los puntos de acceso y escaleras. Los japoneses, orgullosos por la eficiencia de su  transporte publico, tienen la fortuna de que las puertas se alinean perfectamente con las indicaciones que existen sobre el andén. Ese es un punto a favor ya que le permite a la gente orientarse perfectamente sin estar encimada como un rebaño entusiasmado por entrar al corral, pero es solo parte de la batalla.

Tal como es socialmente aceptado, es una cuestión de respeto esperar que todos los pasajeros salgan del vagón antes de entrar precipitadamente. Si te colocás cerca de las puertas más cercanas a las salidas de la estación, tardarás mucho mas tiempo en entrar a al vehículo, ya que muchos pasajeros se trasladan dentro del vagón para al momento de la bajada estar mas prestos a salir y no caminar metros extra. Resumiendo entonces, las puertas menos cómodas del andén son las ideales para subir, ya que son las menos congestionadas al momento del intercambio de pasajeros. Sumamos otra regla de oro: paciencia, paciencia y paciencia.

La curiosidad sentó al gato: Confieso que este consejo me pareció uno de los más elaborados e inteligentes, más allá de su aparente simpleza. De acuerdo a algunos netizen, prestar atención al tipo de lectura que los pasajeros están leyendo, nos da valorable información acerca de la duración de su viaje.

Las personas que leen novelas, libros de divulgación o cosas como libros en idioma extranjero o de ese estilo, están encaminados en un largo viaje. Aquellos que por otro lado leen revistas de deporte, actualidad, mangas, o simplemente el diario del día, simplemente están matando el tiempo; su viaje es una cuestión de minutos. Esta estrategia es otra de las que te da la oportunidad de afilar tu instinto y capacidad de observación. Si se trata de un libro prestado, identificando la biblioteca a la que pertenece (información que generalmente se ofrece en la contratapa), podrás averiguar cual es la biblioteca que probablemente más cerca esté del hogar de esa persona, y por lo tanto conocer la parada en la que se bajará. Si que si, te estas convirtiendo en un verdadero stalker.

Amplia tu campo de visión: Es importante no poner toda tu atención en un solo pasajero. El hecho de que uno de ellos tenga todos los números para convertirse en el próximo en abandonar una asiento, no significa de que no existan otras posibilidades; incluso sorpresas. Depende del ojo crítico del buen viajante captar todos y cada uno de los pequeños proyectos de asientos futuros.

Shock: Si llegaste a este punto del artículo, te mereces ese tip especial que te asegure conseguir el tan preciado asiento. Atención: el próximo consejo solo debe ser utilizado en situaciones de emergencia; ya cuando tus piernas flaquean en el traqueteo del vehículo.

A medida que el tren se detiene, podes tocar el hombre de un pasajero que esté durmiendo (a ellos le hemos dedicado una nota especial hace unos meses) y simplemente decirle Hemos llegado!!!. La sorpresa y la confusión harán que se levante inmediatamente y salga disparado por la puerta más cerca. El asiento vacío será todo tuyo. Técnicamente no es una mentira, pero como dijimos antes, es mejor que evites llegar a este punto.

Creo que con todos estos consejos las posibilidades de que consigas un mejor asiento en el transporte público están aseguradas. Los japoneses saben mucho de muchas cosas, pero en esta materia son expertos y así lo demuestran cada mañana y tarde cuando como ninjas se mueven de vagón en vagón. Quizás tu caso sea como el mío y no vivamos en una gran metrópoli; no importa. Podemos adaptar estas estrategias al colectivo (autobús/micro); no son exclusivamente aplicables al tren o subterráneo. Lo importante es que encuentres la excusa para divertirte en los viajes, incluso si viajas incomodo. Como dijimos antes, esos “no lugares” en los que todos coincidimos al menos por unos minutos tienen un encanto particular. Antes de terminar, me gustaría invitarlos a que compartan sus consejos o estrategias sobre este tema. ¿Cuál es tu mejor táctica para conseguir ese asiento privilegiado? ¿Recurrís a tus encantos o apelas a tu inteligencia? Seguro que tienen algo interesante para contarnos. Los espero en la próxima nota; sigamos viajando.

Via: Rocket News




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