“TAG” de Sono Sion

Hemos hablado ya de lo prolífico que ha sido el 2015 para Sono, un director cuyas inquietudes artísticas están siempre en efervescencia y que debe recurrir a proyectos realmente disimiles entre sí para cubrir ese cupo de curiosidad innata. “TAG” la película que comentaremos en esta ocasión va por esa senda de locura que tan bien suele transitar el realizador y nos ofrece otra muestra de lo que en otro momento he llamado “kawaii gore”, un subgénero que Sion ha forjado a lo largo de su cinematografía quizá sin pretenderlo.

Comienza el film con una apacible escena en la que vemos como un grupo de colegialas viaja a un día de campo sin más preocupaciones que pasarla bien junto a sus compañeras. Las niñatas se pasan de confianzudas en el viaje, iniciando una infantil pelea de almohadas, momento en el que el director aprovecha para darnos el primer golpe de efecto. Por obra y gracia de una fuerza sobrenatural todo el pasaje (micro incluido) es decapitado. Impávida frente a lo sucedido emerge la única sobreviviente, la inocente Mitsuko (Reina Triendl). Es a partir de este momento que la jovencita en constante estado de shock comenzará a escapar de esa carnicería en la que se ha convertido la carretera, desconociendo cual es el origen del Mal que la acecha materializado en una letal ráfaga de viento.

Esa será la dinámica que marque el ritmo de toda la película. Sangre y panties por doquier en un mundo en el que solo encontramos mujeres, pues a los hombres ni cabida. La masacre que había comenzado en el exterior se traslada a la escuela, en ese caso encarnada por la ira asesina de las profesoras, que no dudaran en aniquilar a todo el plantel estudiantil. No tardaremos mucho en ser testigos de la transmutación de Mitsuko en otro personaje, y es allí donde la película cruza a un punto de no retorno, donde lo ilógico del argumento se potencia y arremete contra cualquier teoría que hubiésemos esbozado. El imprevisto se convierte en el aliado de la acción y no hay posibilidad de respiro a medida que llegamos al final, donde nuestra dotación de WTF!!! ya está pronta a agotarse, pues los giros y vuelcos de la bizarra trama ya nos han descolocado del todo.

TAG - Mitsuko

Desde lo técnico, se destacan las escenas aéreas realizadas con cámaras montadas en drones que nos permiten una maravillosa visión de la orgía de destrucción en la que se monta el director. Los efectos especiales de distinta factura suman al darle un toque amateur al film y la banda de sonido acompaña perfecto el tránsito desde la acción a los episodios de drama o los rincones más cómicos de la historia.

Al llegar al final sabemos que hay un mensaje cifrado en el argumento, una idea que el director quiere transmitir independientemente del valor intrínseco de la novela original en la que está basada. Para realizadores como Sion, no dar rienda suelta a su impronta es bastante complicado y este caso no ha sido la excepción. Desconozco si Sono pretendió hacer de “TAG” un manifiesto feminista en clave gore, pero el resultado final no solo es entretenido, sino que con un par de vueltas de tuerca se convierte en una de las apuestas más jugadas de su filmografía. Quienes pretendan sentirse reconfortados claramente no deberán buscar abrigo en esta película, pero aquellos que gusten de una buena dosis de acción y fantasía desquiciada, seguro encontraran en “TAG” un film hecho a su medida.

Por Hiroshi (@cinemastodonte)




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